Una nutricionista clasifica los alimentos que conviene evitar: El primero podría ser tu favorito
Alimentos que conviene evitar para una vejez más saludable
Todos los alimentos son combustible, pero ¿sabes cuáles pueden aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades que reducen la esperanza de vida? Además de afectar al colesterol, la salud cardiovascular y el peso, algunos alimentos crean estrés oxidativo en nuestras células, lo que acelera el envejecimiento y favorece la aparición de enfermedades crónicas. Con la ayuda de un nutricionista, hemos recopilado una lista de alimentos que debes evitar para vivir más y mejor.
Haz clic o desplázate por nuestra galería para descubrir los alimentos que debes dejar de comer para vivir más tiempo, en una cuenta atrás que comienza con el que los nutricionistas recomiendan evitar siempre.
Nuestra selección y clasificación se basan en una investigación exhaustiva, con la colaboración de un nutricionista titulado.
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveFOOD.
19. Yogures con sabores
Puede parecer que estos postres son saludables, pero si lees las etiquetas, verás que la mayoría de los yogures no lo son en absoluto. "Muchos yogures de sabores se comercializan como bajos en grasa, pero a menudo contienen altos niveles de azúcar o edulcorantes", afirma la dietista Reema Pillai. "Esto puede elevar el azúcar en sangre y alterar el equilibrio de la flora intestinal. La mejor opción sería elegir un yogur natural, griego o skyr y añadirle fruta fresca o congelada, e incluso alguna especia como la canela".
18. Bebidas energéticas
Muchas personas recurren a la cafeína para empezar el día, pero si la tuya viene en forma de lata de bebida energética, te interesará saber que estas bebidas se han relacionado con problemas cardíacos, aumento de la presión arterial y enfermedades inflamatorias intestinales. Quizás sea hora de cambiar tu fuente de cafeína por el café normal: beber dos tazas al día se asocia con una mayor esperanza de vida.
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17. Barritas proteicas
¿Has caído en la moda estrella de la industria alimentaria? La afirmación de que un tentempié contiene proteínas puede ser una cortina de humo que oculta un grave disparate nutricional. "Las barritas proteicas pueden hacerse pasar por alimentos saludables, pero en esencia son dulces con proteínas añadidas", explica Pillai. "Aunque en algunas situaciones pueden ser útiles, una opción mejor sería un snack rico en proteínas, como yogur griego con fruta o frutos secos con queso".
16. Queso procesado
La mayoría de los nutricionistas coinciden en que el consumo moderado de queso puede formar parte de una dieta saludable, ya que aporta proteínas, calcio y microorganismos beneficiosos. Sin embargo, optar por su versión ultraprocesada, es decir, queso fundido con emulsionantes, grasas añadidas y agua, implica ingerir grasas saturadas junto con otros ingredientes poco recomendables.
Este tipo de queso suele tener un alto contenido en sal (y en algunos casos también en azúcar) y carece de la complejidad de sabor del queso tradicional, que sí puede contribuir al bienestar general.
15. Fideos instantáneos
¿Cómo puede algo que sabe tan bien ser tan malo? "Los fideos instantáneos contienen altos niveles de sal, aceite de palma y conservantes que pueden ser perjudiciales para la salud del corazón y los riñones", advierte Pillai. "En su lugar, prueba a utilizar arroz o fideos soba en un caldo casero, añadiendo verduras frescas y una proteína magra de buena calidad, como huevo, pollo o tofu". Para mayor comodidad, se pueden congelar cubitos de caldo y tenerlos listos en cualquier momento.
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14. Helado cremoso
Esos remolinos perfectamente formados son una maravilla de la era moderna, y sin embargo... La textura característica del helado cremoso se logra normalmente batiendo aire con una mezcla de aceites, estabilizantes y emulsionantes de origen industrial. Las grasas saturadas y los azúcares que contiene pueden acortar la esperanza de vida. Si a eso se suman los aditivos ultraprocesados que afectan a la salud intestinal, el resultado es un sistema inmunitario comprometido.
13. Cereales azucarados
Si forman parte de tu rutina diaria, dejar de tomar cereales para el desayuno puede reportarte grandes beneficios. "Aunque mucha gente crece comiendo cereales, estos tienen un alto contenido en azúcar y son bajos en fibra y proteínas, por lo que no son la forma ideal de empezar el día", afirma Pillai. "Opta por avena natural o granola sin azúcares añadidos y añádele proteínas y fibra, como yogur griego, fruta y frutos secos, para mantener unos niveles de energía más estables".
12. Patatas fritas
Hay una muy buena razón por la que nos cuesta disfrutar de las patatas fritas en las raciones moderadas recomendadas: una investigación estadounidense sugiere que la combinación de grasas y carbohidratos en cada disco dorado nos provoca una descarga de dopamina. Si a eso le añadimos la adictiva sal, tenemos un aperitivo irresistible, pero también un gran problema. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que 1,9 millones de muertes al año pueden atribuirse al consumo excesivo de sal, que aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, así que es hora de reducir su consumo.
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11. Salsas envasadas
Esas salsas que salvan incluso los platos más insípidos pueden acabar formando parte de la rutina diaria… y ahí empiezan los problemas. La barbacoa o el kétchup destacan por su alto contenido en azúcares, sal y aditivos complejos, lo que les permite permanecer durante meses en los armarios de la cocina, pero también las convierte en una opción poco saludable.
Una alternativa más nutritiva consiste en preparar una mezcla fresca con vinagre, hierbas o especias y un chorrito de aceite de oliva. Un gesto sencillo para volver al buen camino en términos de nutrición.
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10. Bebidas azucaradas
No se trata solo de los refrescos de colores. Tanto si se elige un té con burbujas, un karak chai o un café con leche y caramelo preparado con granos de origen único, estas bebidas azucaradas tan habituales pueden convertirse en un problema. "Los niveles elevados de azúcar pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y de hígado graso", explica la nutricionista Reema Pillai. "Es preferible optar por alternativas como agua con sabor a fruta o infusiones sin azúcar".
9. Mantequilla
Este es un tema relevante, ya que la deliciosa naturalidad de esta grasa tan extendida hace que sea difícil consumirla con moderación. Aunque la mantequilla contiene vitaminas liposolubles y no presenta los ingredientes ultraprocesados de otras alternativas para untar, su alta concentración de grasas saturadas representa un problema importante.
El pan con mantequilla forma parte habitual de muchas dietas occidentales. Sin embargo, sustituirla por un chorrito de aceite de oliva puede ayudar a mejorar los niveles de colesterol y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y otras afecciones.
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8. Pasteles y bollería
Baratos, saciantes, prácticos... Hay muchas razones por las que los pasteles y los bocadillos rellenos de carne son tan populares. Sin embargo, hay otras tantas por las que evitarlos. "Los hojaldres con salchicha suelen estar elaborados con carne procesada y envueltos en masa refinada, que puede contener grasas trans", afirma Pillai. "Incluso las versiones vegetales tienden a tener un alto contenido en grasas y sal. Una alternativa más saludable es prepararlos tú mismo, envolviendo verduras o legumbres en masa filo, que tiene menos grasa y sal".
7. Productos horneados comprados en tiendas
Siguiendo con los productos de pastelería, los pasteles dulces —así como las galletas y los bizcochos— forman una categoría especialmente problemática. "A menudo contienen altos niveles de azúcar añadido, aceites hidrogenados y harinas refinadas", explica Reema Pillai, "todos ellos ingredientes que pueden provocar un aumento de peso y contribuir a la inflamación". Reduce tus antojos cambiando a alternativas menos dulces. "Opta por productos horneados caseros, como el pan de plátano endulzado con dátiles y chocolate negro", sugiere.
6. Carnes artificiales
Las llamadas carnes artificiales demuestran que un alimento poco nutritivo también puede presentarse como un producto de alta gama. Suelen formularse para imitar texturas y sabores concretos, en lugar de ofrecer nutrientes de valor para quienes siguen una dieta vegetal.
Las etiquetas suelen revelar que estos productos están altamente procesados. Frente a alternativas ricas en fibra y proteínas presentes en culturas tradicionalmente vegetarianas, estas carnes contienen grandes cantidades de aditivos aislados a nivel industrial, grasas de baja calidad y sodio, todos ellos factores que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades que reducen la esperanza de vida.
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5. Pan blanco de molde
Levanta la mano si el pan blanco de molde es la base de tu dieta. "La harina es una forma muy refinada de trigo", señala Pillai. "Esto significa que el pan blanco no sacia, puede provocar picos en los niveles de azúcar en sangre y es fácil consumirlo en exceso". La buena noticia es que no tenemos que renunciar por completo al pan. "En su lugar, opta por pan integral o de masa madre de buena calidad, ya que aportará fibra para ralentizar la digestión y ayudar a controlar mejor el azúcar en sangre", recomienda.
4. Carne roja
Reducir el consumo de carne roja no solo tiene un impacto positivo sobre el planeta, sino que también puede beneficiar al equilibrio interno del organismo. Aunque es una fuente rica en hierro “hemo” —la forma que el cuerpo absorbe con mayor facilidad—, los niveles elevados de este mineral se han asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, la carne roja contiene cantidades significativas de grasas saturadas y se ha relacionado con algunos tipos de cáncer. Limitar su consumo puede ayudar a cuidar la salud, el medioambiente y también el bolsillo.
3. Chocolate blanco
Aferrarse a la idea de que cualquier dulce con chocolate tiene los superpoderes del cacao puede llevar a engaño. Aunque este fruto contiene flavonoides beneficiosos para la salud cardiovascular, estos compuestos se encuentran principalmente en los sólidos de cacao, más abundantes en las tabletas oscuras y de mayor calidad.
Cuanto más lácteo sea el chocolate, menor será su contenido en flavonoides y, por tanto, sus beneficios. En el caso del chocolate blanco, lo que se consume es básicamente una mezcla de azúcar, grasas y aromatizantes, ingredientes que diversos estudios clínicos han asociado con una menor esperanza de vida.
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2. Alimentos fritos
Si expresiones como “crujiente y dorado” describen algunos de los platos favoritos, conviene replantearse ciertos hábitos alimentarios. "El consumo habitual de alimentos fritos puede aumentar el riesgo de problemas de salud a largo plazo, ya que las altas temperaturas empleadas en la fritura generan grasas nocivas", resalta la dietista Pillai.
"Considera alternativas más saludables como la fritura al aire, el horneado o el uso de una pequeña cantidad de aceite de oliva para freír en poca cantidad".
1. Perritos calientes
Dado que la OMS ha clasificado los perritos calientes y otras formas de carne ultraprocesada como "carcinógenos del grupo 1", definitivamente es hora de dejar este hábito. "Al igual que los hojaldres de salchicha, los perritos calientes utilizan carne altamente procesada, y su consumo habitual está relacionado con enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y cáncer de intestino", advierte Pillai. "En su lugar, prueba las salchichas de pollo o pavo, que no contienen nitratos".
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