27 errores al cocinar en Navidad que podrían arruinar tu celebración (e incluso enviarte al hospital)
Un huésped navideño no deseado
Recibir a familiares y amigos en las comidas navideñas ya puede ser bastante estresante, pero imagínate que tus invitados acabaran intoxicados. Aquí te revelamos los errores de cocina más comunes que podrían intoxicarte a ti y a tus invitados, y compartimos nuestros mejores consejos para preparar la comida de una reunión navideña sin riesgo de que todos enfermen.
Haz clic o desplázate por nuestra galería para descubrir los errores de cocina navideños que pueden provocar intoxicaciones alimentarias, empezando por el peor de todos.
Adaptado al español por Ana Sabin Paz, redactora en español para loveFOOD.
27. No revisar los huevos
Si vas a preparar una tanda de ponche de huevo, aderezos o un merengue festivo, comprueba la fecha de caducidad de los huevos, que estará impresa en la cáscara. También es importante almacenar los huevos correctamente según dónde vivas. Por ejemplo en EE.UU., los huevos se esterilizan tras su producción para matar las bacterias (que también debilitan la cáscara) y deben conservarse en el frigorífico para evitar que vuelvan a aparecer. En Europa, sin embargo, no se esterilizan, por lo que la cáscara proporciona una fuerte barrera y pueden guardarse en un cuenco o cartón sobre tu encimera.
26. Acariciar a tus mascotas mientras cocinas
Aunque es tentador dejar que tus mascotas entren en la cocina mientras preparas la comida de Navidad -e incluso darles una caricia festiva-, es mejor evitarlo, ya que los pelos sueltos de las mascotas y las bacterias podrían transferirse a la comida. Si se te olvida (¡o simplemente no puedes resistirte!), lávate bien las manos con agua tibia y jabón antes de seguir con la preparación.
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25. Volver a congelar helado derretido
Cuando llegue el momento de servir el postre, puede que estés listo para sentarte y relajarte. Pero, si hay helado en la mesa para acompañar otro postre navideño, asegúrate de volver a meterlo en el congelador antes de que empiece a derretirse. Si se deja fuera demasiado tiempo, puede desarrollarse la dañina bacteria de la listeria.
24. Arriesgarse con las cortezas de melón
¿Sirves melón con jamón serrano? Asegúrate de preparar bien el melón. Las frutas que crecen en el suelo, como el melón cantalupo, la sandía y el melón dulce, tienen un alto riesgo de intoxicación alimentaria porque la bacteria listeria puede crecer en la corteza rugosa y extenderse a la pulpa. Lava bien el exterior de la fruta y, para mayor seguridad, separa la pulpa de la corteza.
23. Olvidar limpiar las superficies
Aunque probablemente sea algo natural en un día normal, en medio del caos de la cocina navideña puede ser demasiado fácil olvidarse de lo básico. Asegúrate de limpiar bien las superficies antes de empezar a cocinar, y lo ideal es limpiar y ordenar sobre la marcha. Dejar sucias las encimeras y los fogones de la cocina puede favorecer la proliferación de bacterias nocivas y, a su vez, provocar enfermedades.
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22. Ignorar los envases dañados
Resulta tentador ignorar los envases dañados cuando solo queda un artículo en el refrigerador, pero un paquete roto deja los alimentos expuestos a la contaminación y, por tanto, aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria. Aunque eso signifique ajustar tu menú festivo, es mejor elegir algo diferente.
21. Cocinar para otros cuando se está enfermo
Si tienes la mala suerte de caer enfermo durante las fiestas, es mejor que evites cocinar para los demás (aunque seas el cocinero designado). Aunque tengas la tentación de seguir luchando cuando empieces a sentirte mejor, si has padecido una enfermedad o un malestar estomacal, es mejor que evites cocinar para los demás hasta que hayan pasado 48 horas de los síntomas.
20. No organizar tu carrito
Cuando corres por el supermercado intentando acordarte de todo, desde las salsas hasta las galletas de Navidad, es fácil meterlo todo en el carrito o en la cesta, donde haya espacio. Tómate un momento para separar la carne y las verduras frescas, ya que el contacto estrecho puede provocar contaminación cruzada. Del mismo modo, mete siempre los alimentos crudos y listos para el consumo en bolsas de la compra separadas.
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19. Comprar primero alimentos congelados
Cuando vayas a comprar comida para las fiestas, deja el pasillo de los congelados para el final. Si eliges carnes congeladas o llenas el carro de aperitivos congelados para fiestas al principio de la compra, toda esa comida podría empezar a descongelarse -y las bacterias que causan la intoxicación alimentaria podrían empezar a propagarse- antes incluso de que hayas terminado tu compra.
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18. Alimentar a las mascotas con alimentos navideños
Si tienes mascotas, es importante que seas consciente de los riesgos de darles de comer ciertos alimentos festivos (o de dejar la tentación a su alcance). Muchos platos navideños contienen ingredientes que pueden provocar vómitos y convulsiones y, en algunos casos, pueden ser incluso mortales para los animales. Los huesos de ave, la piel de pavo, la cebolla, ciertos frutos secos, el chocolate, el alcohol y las masas de levadura son algunos de los culpables habituales, y todos ellos muy consumidos en esta época del año. Ve sobre seguro y sigue su dieta habitual.
17. Llenar demasiado el refrigerador
Un refrigerador repleto de comida puede parecer una buena noticia cuando se avecinan unos días ajetreados de alojamiento (y comida). Pero un refrigerador lleno significa que no circula suficiente aire, por lo que la temperatura sube y aumenta el riesgo de proliferación de bacterias. Las bacterias crecen más rápidamente entre 8-46°C (140℉); la temperatura de tu frigorífico debe ajustarse a unos 3-4,4°C (37-40℉).
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16. Descartar las fechas de caducidad
Intentar hacer la compra de alimentos para las fiestas con tiempo está muy bien, pero las fechas de caducidad están ahí por una razón, y comer alimentos caducados aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria. Sin embargo, si una etiqueta dice "consumir preferentemente antes de" o algo similar, se trata más bien de una guía que indica cuándo puede estar pasado el plazo de caducidad, para que puedas juzgar si es seguro comerlo.
15. Olvidar lavarse las manos
Puede parecer obvio, pero es fácil escatimar cuando vas de un lado para otro con varias ollas, sartenes y fiestas en marcha. Sin embargo, por mucho que tengas que hacer, lavarte bien las manos con agua y jabón es un paso que nunca debes saltarte. Es más importante antes y después de manipular carne y verduras crudas, para reducir el riesgo de propagar bacterias. Mantén siempre las toallas de mano y los paños de cocina alejados de los alimentos para evitar la contaminación cruzada.
14. Rellenar pavo o pollo
Cocinar el relleno por separado garantiza que tanto este como el pavo, el pollo u otras aves se cocinen de manera segura y uniforme. Si decides rellenar la cavidad del ave, corres el riesgo de que se convierta en una masa compacta, dificultando que el calor penetre adecuadamente. Si realmente prefieres rellenarla, hazlo en la zona del cuello justo antes de meterla en el horno, y recuerda que las aves rellenas, como el pavo o el pollo, tardan más tiempo en cocinarse por completo.
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13. No lavar bien las verduras
Es muy importante que te asegures de lavar bien las verduras para evitar un brote de intoxicación alimentaria. Las verduras pueden haber estado en contacto con estiércol o pesticidas y aún tener tierra y suciedad que pueden albergar bacterias, por lo que es esencial lavarlas. Asegúrate también de desechar las peladuras o cáscaras sin lavar, para evitar la contaminación.
12. Dejar la comida fuera demasiado tiempo
Una vez que hayas preparado la comida de Navidad para que la gente se sirva, asegúrate de que las sobras no permanezcan demasiado tiempo sobre la mesa. Lo ideal es que todo se enfríe y se guarde en el refrigerador o el congelador antes de dos horas. Si se dejan fuera, aumenta el riesgo de que se reproduzcan bacterias.
11. Comer en un buffet dudoso el Día de San Esteban
Al igual que cuando dejas las sobras fuera demasiado tiempo, ten cuidado con un bufé que ha estado fuera todo el día. Los alimentos especialmente peligrosos son la carne, el pescado, el arroz y los huevos. Es mejor rellenar o refrescar el buffet cada dos horas, en lugar de dejar comida fuera toda la tarde.
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10. Lavar carnes y aves
No es necesario lavarlas: las bacterias se eliminan durante el proceso de cocción y no las elimina el agua. Además, enjuagar carnes o aves bajo el grifo puede hacer que las salpicaduras de agua llena de bacterias se extiendan por las superficies de trabajo y la ropa.
9. Falta de higiene en la charcutería
Junto con las aves de corral, las verduras, los huevos y el marisco, las carnes de charcutería son una de las fuentes más comunes de intoxicación alimentaria y suelen encontrarse en la mesa de las festividades. Pueden contaminarse con bacterias tanto durante el procesado como en la charcutería si el personal no adopta las medidas higiénicas adecuadas. Las carnes preenvasadas tienen un riesgo menor. Elijas lo que elijas, asegúrate de que se almacenan correctamente y no se dejan fuera más de dos horas.
8. Dejar el marisco fuera del refrigerador
El pescado y el marisco son una causa frecuente de intoxicación alimentaria, así que ten mucho cuidado si planeas un entrante clásico de cóctel de gambas o incluir pescado como el salmón ahumado en tu buffet. El marisco debe mantenerse refrigerado, así que asegúrate de que es una de las últimas cosas que tomes al hacer la compra, y nunca lo dejes afuera en la cocina.
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7. Almacenar las aves de forma incorrecta
Asegúrate de leer bien las instrucciones de conservación que figuran en el envase de tu ave. La mayoría incluirán fechas de caducidad y consejos detallados, así que asegúrate de que sabes exactamente lo que debes hacer. Un pavo o pollo fresco, o uno crudo que se haya descongelado, debe colocarse en un plato, taparse y guardarse en el frigorífico (asegurándose de que no está en contacto con otros alimentos ni colocado encima de ellos) durante no más de dos días.
6. Descongelar las aves de forma incorrecta
Un pavo o pollo congelado debe descongelarse completamente antes de cocinarlo. Si quedan zonas congeladas del ave, la carne no se cocinará uniformemente, lo que aumenta el riesgo de que sobrevivan bacterias nocivas al proceso de cocción. Lo mejor es descongelarlo en el refrigerador, con el ave tapada en un plato para evitar la propagación de bacterias. Retira los menudillos lo antes posible para acelerar el proceso y deja pasar unas 10 horas por cada 1 kg (2,2 lb). Si no te cabe el refrigerador, puedes descongelarlo en una habitación fresca, reduciendo ese tiempo a 4 horas por cada 1 kg (2,2 lb).
5. Recalentar las sobras más de una vez
Tanto si vas a recalentar las sobras de pavo para hacer bocadillos, un pastel o un curry, asegúrate de que se calientan hasta que estén humeantes (y de que la carne congelada se ha descongelado bien antes). Nunca recalientes la carne dos veces y tira lo precalentado que no hayas utilizado.
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4. Meter carnes calientes en el refrigerador
Puedes guardar las carnes, el pavo o el pollo cocinado en el refrigerador hasta que desees para recalentarlo y comerlo, pero asegúrate de que se enfría primero y de que se mete en el refrigerador en las dos horas siguientes a salir del horno. Meterlo aún caliente favorece la proliferación de bacterias, al igual que dejarlo fuera demasiado tiempo. Si es necesario, puedes cortar en trozos más pequeños para que se enfríe más rápido. La carne se conserva dos días en el refrigerador; si quieres conservarla más tiempo, hay que congelarla.
3. Cocinar poco el ganso (y otras aves)
Es importante utilizar los tiempos de cocción correctos para el pollo, el pato y el ganso. Precalienta el horno a 200°C (400 °F) y cocina el ganso durante 35 minutos por cada 1 kg (2,2 lb) y el pato durante 45 minutos por cada 1 kg (2,2 lb), añadiendo unos 20 minutos más en ambos casos. El pollo debe cocinarse a 175°C (350°F) durante 45 minutos por 1 kg (2,2 lb), más 20 minutos.
2. Subestimar el tiempo de cocción
Asegúrate de calcular el tiempo de cocción de las aves con suficiente antelación. Comer carne de ave poco hecha conlleva un gran riesgo de intoxicación alimentaria. Un ave grande necesitará varias horas para cocinarse completamente, así que métela en el horno con suficiente antelación. A título orientativo, para un pavo sin relleno de menos de 4,5 kg (10 lb), deja 45 minutos por cada 1 kg (2,2 lb) más 20 minutos.
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1. Basarse en conjeturas
Aunque se sigan estrictamente las pautas de tiempo, es importante comprobar que el ave está bien cocinada para reducir el riesgo de intoxicación alimentaria. La forma más fácil de hacerlo es perforar la parte más gruesa de la carne: si los jugos son transparentes y no hay rastro de color rosa o sangre, el ave está cocinada. También puedes comprobar la temperatura: la parte más gruesa debe tener un mínimo de 75 °C (170° F).
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