Muchos de los ingredientes más lujosos del mundo tienen orígenes muy humildes. Su actual estatus de alta gama se debe a la cultura, la escasez y la artesanía.
Desde mariscos que antes comían los prisioneros hasta setas medicinales utilizadas por los antiguos griegos, estos alimentos han dejado atrás sus humildes orígenes y han alcanzado la alta cocina.
Descubre los orígenes de algunos de los ingredientes más caros del planeta, en una cuenta atrás hasta la historia más sorprendente de todas.
Adaptado al español por Alba Mora Antoja, Redactora en Español para loveFOOD.
El chocolate más caro del mundo en la actualidad alcanza los $490 (450 €) por solo 50 g.
La historia del chocolate comenzó en Mesoamérica, donde los mayas y los aztecas utilizaban el cacao en rituales sagrados, por sus propiedades energéticas e incluso como moneda de cambio. No fue hasta que el cacao llegó a Europa en el siglo XVI cuando se le añadió azúcar, transformándolo en un dulce de lujo.
En el siglo XVIII, el chocolate se convirtió en un símbolo de indulgencia aristocrática, muy apreciado por María Antonieta. Se hizo más accesible en el siglo XIX y posteriormente, pero las variedades raras siguen siendo muy apreciadas.
Conocido hoy en día como el "rey de los quesos", el Parmigiano Reggiano se originó en la Italia medieval hace unos mil años. Fue elaborado por primera vez por monjes benedictinos y cistercienses decididos a inventar un queso de larga duración utilizando leche, sal de las minas cercanas y fermentación natural.
En 1612, el duque de Parma formalizó su denominación de origen y, en la actualidad, sus métodos tradicionales siguen siendo los mismos. En 1996, obtuvo la denominación de origen protegida, lo que garantiza su autenticidad y su reputación mundial para el futuro.
Cada flor de Crocus sativus produce tres delicados estigmas rojos que, una vez secos, se convierten en hebras de azafrán. Cosechado íntegramente a mano, este laborioso proceso ha hecho que el azafrán sea muy valioso desde hace más de 3.000 años.
Originario de la Edad del Bronce en Irán, se extendió a través del comercio a la antigua Grecia, Italia y la India. El azafrán se utilizaba no solo como especia culinaria, sino también como perfume, medicina, tinte y ofrenda sagrada.
En la Europa medieval, era un artículo de lujo, a menudo por valor de su peso en oro. Más tarde se convirtió en un ingrediente fundamental de platos españoles como la paella.
El wagyu es originario de Japón, donde tradicionalmente se criaba ganado para el trabajo, no para la carne. Su linaje se remonta a más de 35.000 años, aunque el wagyu, que significa "vaca japonesa", solo se hizo popular después de que un emperador del siglo XIX comió carne en público.
En 1997, Japón declaró el wagyu tesoro nacional y prohibió su exportación en vivo, preservando así su exclusividad e importancia cultural. El Kobe es el tipo de wagyu más caro y debe cumplir criterios estrictos en cuanto a origen y veteado. Solo alrededor de 3.000 reses cumplen los requisitos cada año, de ahí su precio de entre $200 (183 €) y $500 (459 €) por 450 gramos.
Unos 30.000 años después, se empezó a disfrutar de una delicia afrodisíaca...
Las trufas fueron disfrutadas por primera vez por los sumerios alrededor del 4.500 a. C. y fueron apreciadas por los egipcios, griegos y romanos por su sabor y sus supuestas cualidades afrodisíacas y divinas. Los pensadores antiguos creían que las trufas se formaban a partir del trueno y la lluvia, y durante la Edad Media incluso se las relacionaba con el diablo.
Sin embargo, resurgieron en las cortes del Renacimiento. Su cultivo comenzó en la Francia del siglo XIX. En la actualidad, las trufas simbolizan el lujo culinario y son buscadas por cerdos y perros adiestrados en los bosques de toda Europa.
Aunque muchos de los alimentos de esta lista tuvieron unos comienzos humildes, la seta matsutake ha sido venerada en Japón durante más de 1.300 años. El aroma picante y el complejo sabor a canela y pino de estas setas hicieron que en su día estuvieran reservadas para la nobleza e incluso aparecieran en la poesía japonesa del siglo VIII.
En japonés, matsutake significa "seta del pino" debido a su simbiosis con los pinos. Gracias a sus requisitos específicos de cultivo, esta seta es difícil de cultivar, lo que encarece su precio. También se encuentran en estado silvestre en China, América del Norte y Europa.
El atún rojo ha sido admirado durante milenios, pero ahora se ve amenazado por la sobrepesca. Consumido en Asia y el Mediterráneo desde hace miles de años, la popularidad del atún rojo se disparó en los años ochenta, cuando el sushi se puso muy de moda en todo el mundo.
Aunque se han llevado a cabo esfuerzos de conservación desde los noventa, el atún rojo sigue siendo un lujo hoy en día. El atún rojo más caro jamás vendido fue un ejemplar de 275,40 kilogramos subastado por 333,6 millones de yenes (2,64 millones de euros) en Tokio en 2019.
Cultivado originalmente después de la Segunda Guerra Mundial para revitalizar la agricultura local en los alrededores de la ciudad japonesa de Yubari, el melón Yubari King se ha convertido en una de las frutas más codiciadas del mundo.
Gracias a su pulpa naranja excepcionalmente dulce, su forma perfecta y su piel delicadamente estampada, a menudo se regalan como obsequios de prestigio.
Los melones Yubari King se exportan ahora a todo el mundo, pero cuidado: pueden costar hasta $300 (275 euros) cada uno, y en 2019 se vendió un par perfecto por la asombrosa cifra de 5 millones de yenes 38.300 euros).
El vinagre balsámico tiene sus raíces en la época romana, cuando el mosto de uva (el jugo de los tallos, semillas y pieles de uva triturados) se utilizaba con fines medicinales. En la Edad Media, a veces incluso se incluía en la dote de las novias.
Cocido para concentrar su dulzura, el vinagre se almacena en barricas de madera durante 12 a 25 años. A medida que envejece, se traslada a barricas más pequeñas, cada una de ellas fabricada con una madera diferente, para potenciar su sabor.
Como resultado, las botellas con la etiqueta DOP pueden venderse por 100 € o más.
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El pez globo, o fugu, se consume en Japón desde hace más de 2.800 años. De hecho, se han encontrado huesos en antiguos concheros. A pesar de su tetrodotoxina mortal, el pez se convirtió en un manjar hasta que se prohibió debido a las muertes por envenenamiento en el siglo XVI.
Sin embargo, la prohibición se levantó después de que el primer ministro Ito Hirobumi lo probara y elogiara su sabor a finales del siglo XIX. Hoy en día, solo los chefs con licencia pueden preparar fugu y sigue siendo un manjar muy apreciado, aunque de alto riesgo, en la cocina de Asia Oriental.
Aunque el foie gras, que significa "hígado graso", se asocia con Francia, en realidad se remonta al 2.500 a. C., cuando los antiguos egipcios alimentaban a la fuerza a los gansos para agrandar sus hígados.
La práctica se extendió a Grecia y Roma y, en la Edad Media, las comunidades judías continuaron la tradición con el fin de producir grasa de oca como alternativa a las grasas animales prohibidas por la ley religiosa. No fue hasta el siglo XVIII cuando el foie gras se convirtió en un símbolo de lujo en la cocina francesa, especialmente en Alsacia y el suroeste.
Las ostras eran muy apreciadas por los antiguos romanos, que las importaban desde lugares tan lejanos como Gran Bretaña. Sin embargo, algunos arqueólogos creen que los primeros seres humanos comían ostras habitualmente hace 164.000 años, gracias a los montones de conchas desechadas que se han encontrado en Sudáfrica.
En la antigua China, se utilizaban con fines medicinales y en la Europa medieval se clasificaban como "no carne" y se comían durante los ayunos religiosos, cuando estaba prohibido comer carne. Las ostras eran un alimento callejero barato en el Londres y el Nueva York del siglo XIX, hasta que la sobrepesca las convirtió en el manjar raro que son hoy en día.
El café de civeta, o kopi luwak, se originó en la Indonesia del siglo XIX, bajo el dominio colonial neerlandés. Los lugareños, a quienes se les prohibía consumir café cosechado, descubrieron los granos excretados por las civetas asiáticas salvajes después de comer cerezas maduras.
Se dice que estos granos, fermentados en el tracto digestivo de la civeta, producen un café más suave y menos ácido. El café ganó adeptos en todo el mundo, aunque los críticos le atribuyen su valor por ser una novedad.
Si quieres probar este manjar inusual, asegúrate de comprar café de origen silvestre, no la variedad cultivada, para la cual se alimenta a la fuerza a civetas enjauladas.
Producidas únicamente en la isla de Noirmoutier, frente a la costa atlántica de Francia, las patatas La Bonnotte se cultivan con fertilizantes de algas marinas y se cosechan a mano cada mes de mayo. Su sabor a nuez y su textura cremosa hacen que sean muy apreciadas y tan escasas que pueden alcanzar un precio de hasta 500 € ($586) por 1 kg.
Sin embargo, son demasiado frágiles para ser recolectadas a máquina y casi se extinguieron en los años sesenta. Afortunadamente, se recuperaron en los noventa y ahora gozan de un estatus de culto entre chefs y amantes de la gastronomía.
¿Sabes cuál es la segunda especia más cara del mundo? ¡Descúbrelo a continuación!
La vainilla se originó hace más de 2.000 años en Mesoamérica, donde el pueblo totonaca la cultivaba y los mayas la utilizaban para aromatizar bebidas de cacao. Los exploradores españoles llevaron la vainilla a Europa en el siglo XVI, donde rápidamente se convirtió en un artículo de lujo.
Sin embargo, su cultivo era extremadamente difícil hasta que Edmond Albius descubrió cómo polinizar a mano las orquídeas de vainilla en 1841. Hoy en día, la vainilla es un ingrediente básico en los postres de todo el mundo, aunque su cultivo requiere mucha mano de obra.
Su sensibilidad al clima la convierte en la segunda especie más cara del mundo.
La sal de bambú, o jugyeom, se originó en Corea hace casi 1.000 años, desarrollada por monjes budistas como remedio medicinal. Se elabora introduciendo sal marina en tubos de bambú, sellándolos con arcilla y tostándolos hasta nueve veces sobre fuegos de madera de pino. Se dice que este laborioso proceso infunde minerales a la sal y elimina las impurezas.
La variedad más cara, la sal de bambú amatista, se tuesta nueve veces y puede costar hasta $450 (413 euros) por kilo. Su intenso color púrpura y su rico contenido en minerales la hacen muy apreciada tanto para uso culinario como terapéutico.
En la América colonial, la langosta era tan abundante en la costa de Nueva Inglaterra que se consideraba un alimento básico barato, aunque es probable que los informes que la calificaban de comida de baja categoría fueran exagerados.
Los nativos americanos introdujeron la langosta a los colonos europeos, quienes la servían a los prisioneros en ocasiones. Incluso se utilizaba como fertilizante, cebo para peces y alimento para el ganado.
Hoy en día, es muy apreciada por su carne dulce y tierna y se utiliza en platos de alta cocina como el bogavante Thermidor y la bisque de langosta.
El caviar Beluga, procedente del esturión Beluga que vive en los mares Caspio y Negro, ha sido venerado durante miles de años. Los antiguos persas lo apreciaban por su fuerza y longevidad, mientras que los griegos y los romanos lo servían en sus banquetes.
Sin embargo, en la Rusia medieval, los pescadores lo comían con gachas como un humilde alimento básico. Su estatus aumentó cuando Iván el Terrible desarrolló una afición por él y, en el siglo XIX, se convirtió en un lujo en toda Europa.
Hoy en día, el caviar Almas, elaborado a partir del beluga albino, una especie poco común, es el más caro.
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La miel élfica, recolectada en cuevas profundas de Artvin, Turquía, es una de las mieles más raras y caras del mundo.
Su producción es excepcionalmente difícil. Los apicultores deben descender 1.799 metros en rappel por cavernas rocosas para llegar a las colmenas. Elaborada por abejas caucásicas que se alimentan de plantas medicinales de montaña, esta miel es rica en minerales y muy apreciada por sus propiedades curativas.
Con una producción anual muy reducida, su precio oscila entre los $6.800 (6.239 euros) y más de $16.000 (14.679 euros) por kilo.
El jamón ibérico de bellota español tiene sus raíces en las antiguas tradiciones ibéricas. Elaborada a partir de cerdos ibéricos negros criados en libertad que hozan en los bosques de robles y se alimentan de bellotas, la carne está impregnada de una grasa rica y con sabor a nuez gracias a la dieta y el ejercicio de los cerdos.
Curado durante un máximo de 48 meses, el jamón debe cumplir unas normas estrictas en cuanto a la región geográfica, la raza porcina, la dieta y el proceso de curación. Lo que antes era una especialidad regional ahora es un manjar mundial.
Codiciado por su carne dulce y firme y su sutil sabor mineral, el abulón se consume desde la prehistoria en Japón, donde las mujeres buceadoras tradicionales recolectan este delicioso molusco.
También fue un alimento básico para generaciones de comunidades indígenas que vivían a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte, quienes utilizaban las conchas iridiscentes en el arte y como herramientas y adornos.
Tristemente, la sobrepesca, el cambio climático, la contaminación y las enfermedades han diezmado la población mundial de abulones salvajes. Ahora es increíblemente raro y caro, y la mayoría de nosotros solo podremos probar el abulón de criadero.
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