Nadie quiere tener que sufrir una intoxicación alimentaria y estos 21 errores que puedes estar cometiendo en la cocina tienen muchas probabilidades de hacer que te enfermes. Sigue nuestros sencillos consejos de higiene y seguridad alimentaria y tendrás una cocina mucho más segura: evitarás correr el riesgo de sufrir una intoxicación. Los siguientes consejos están respaldados por la información y los consejos de instituciones tan importantes como la Agencia Británica de Normas Alimentarias, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Adaptado al español por María J. Arabia, Editora de sindicación en Español para loveFOOD.
Hay una razón por la que el pasillo de los congelados está al final de la mayoría de los supermercados. Siempre debes comprar los productos congelados al final de la compra, para que los alimentos no se calienten mientras tú caminas por los demás pasillos.
No compres alimentos cuyo envase o envoltorio estén rotos. Los alimentos podrían haberse contaminado durante el procesado o el transporte.
Una buena higiene alimentaria empieza incluso antes de entrar en la cocina. Separa siempre la carne cruda de cualquier otro producto de tu carrito para evitar la contaminación cruzada.
Debes tener una tabla de cortar distinta para la carne cruda, para que los alimentos no se contaminen entre sí. La carne cruda o poco hecha es una de las principales causas de intoxicación alimentaria, y tener tablas de cortar y cuchillos distintos para las verduras y la carne reducirá el riesgo. Como mínimo, asegúrate de limpiar muy bien la tabla de cortar y los cuchillos después de que toquen carne cruda.
El arroz crudo puede contener esporas de la bacteria bacillus cereus. Las esporas pueden sobrevivir cuando el arroz se cocina y se deja a temperatura ambiente, y se convierten en bacterias que provocan vómitos o diarrea. Enfría siempre el arroz antes de que pase una hora, conserva el arroz sobrante como máximo un día y asegúrate de que el arroz recalentado esté bien caliente antes de consumirlo. Tampoco recalientes el arroz más de una vez.
Las frutas blandas delicadas, como las frambuesas y las fresas, pueden parecer complicadas de lavar, pero también pueden ser portadoras de bacterias y virus nocivos que se adquieren a través del agua contaminada o durante la recolección y el procesado. Enjuágalas con agua fría para asegurarte. Consejo: es mejor lavarlas justo antes de comerlas, porque la humedad puede reducir su vida útil.
Las frutas que crecen en el suelo, como el melón cantalupo, la sandía y el melón dulce, tienen un alto riesgo de intoxicación alimentaria porque la bacteria listeria puede crecer en la corteza rugosa y extenderse a la pulpa. Lava bien los melones y separa la pulpa de la cáscara para mayor seguridad.
Incluso un pequeño rasguño es una herida abierta que puede transportar bacterias nocivas y es una fuente clave de intoxicación alimentaria. Envuelve cualquier corte, por pequeño que sea, en una venda adhesiva. En las cocinas profesionales, las vendas son siempre de color azul brillante para que sean fáciles de ver.
Todos hemos olfateado la leche para comprobar si se ha estropeado, pero no todas las bacterias producen malos olores. Aunque el olfato es un buen indicador algunas veces, no confíes en él como única forma de detectar una intoxicación alimentaria. Comprueba las fechas de caducidad y no te arriesgues.
Meter comida caliente en el frigorífico eleva la temperatura interna y podría poner en riesgo de proliferación bacteriana toda la comida que contiene. Sin embargo, como ya se ha dicho, también es importante enfriar rápidamente los platos una vez cocinados. Para enfriar la comida más rápidamente, de modo que esté a una temperatura adecuada para guardarla, divídela en porciones más pequeñas, extiende alimentos como el arroz en una bandeja o tapa cacerolas y trasládalos a zonas más frías. La parte más fría del frigorífico debe estar siempre por debajo de los 5ºC (41ºF).
No vuelvas a congelar el helado una vez derretido. Si se deja a temperatura ambiente durante mucho tiempo, pueden desarrollarse bacterias nocivas como la listeria.
Enfría las sobras lo antes posible, idealmente en menos de dos horas. Si las sobras tardan demasiado en enfriarse o se dejan fuera, aumenta el riesgo de que se reproduzcan bacterias. Guárdalas en el frigorífico o en el congelador y consúmelas en un plazo de dos días.
No caigas en la tentación de conservar la carne y el pescado crudos durante demasiado tiempo. Lo ideal es cocinar o congelar las aves, el pescado y la carne frescos en los dos días siguientes a su compra. Si abres y sólo utilizas una parte del alimento, guárdalo correctamente y comprueba en la etiqueta cuándo debes consumirlo una vez abierto.
Evita los bocadillos de huevo que llevan toda la tarde en la mesa del bufé. Mantener alimentos de riesgo como huevos, arroz, carne y pescado a una temperatura incorrecta es una forma segura de propagar una intoxicación alimentaria. Lo ideal es no dejar los platos fuera más de dos horas a temperatura ambiente, o no más de una hora si es un día caluroso.
La carne cruda debe conservarse en el estante inferior (la zona más fría del frigorífico), en un recipiente limpio y cerrado, para que los jugos no contaminen otros alimentos del frigorífico. Mantenla separada de cualquier otro producto.
Invierte en un termómetro digital para alimentos y no volverás a preocuparte por cocinar poco (o demasiado) la carne. La carne de vacuno, cerdo, cordero y ternera debe tener una temperatura interna mínima de 63ºC (145°F) y el pollo debe cocinarse a una temperatura interna de 74ºC (165°F).
Lavar la carne cruda, como el pollo o el pavo, es un mito anticuado de la seguridad alimentaria. Enjuagar la carne salpicará de bacterias toda tu cocina, fregadero, paños y utensilios. En lugar de eso, sigue unas normas básicas de higiene alimentaria al preparar el pollo y cocínalo bien para evitar la contaminación.
Cuando asas salchichas y hamburguesas en la barbacoa, es más fácil utilizar un juego de pinzas, pero corres el riesgo de propagar bacterias nocivas de las carnes y verduras crudas a las cocinadas. Consigue dos pinzas de distinto color: una para alimentos crudos y otra para alimentos cocinados.
Deja espacio en el frigorífico para que circule el aire. Llenarlo demasiado de alimentos puede aumentar la temperatura y el riesgo de reproducción de bacterias. Las bacterias crecen más rápidamente en la "zona de peligro" de 8-60°C (46-140°F), por lo que debes evitar mantener los alimentos en este intervalo de temperatura en la medida de lo posible.
Descongela los alimentos congelados de forma eficiente para evitar intoxicaciones alimentarias. Eso significa no dejarla fuera en la mesa de la cocina todo el día. Descongelar los alimentos en el refrigerador durante la noche es la mejor opción, ya que los mantiene fuera de la "zona de peligro" de las bacterias. Descongela la carne en un plato para que los jugos no goteen sobre otros alimentos.
Es útil tener una lata de tomates o alubias en el armario, pero los alimentos enlatados no duran eternamente: respeta la fecha de caducidad. Además, si sólo utilizas media lata, evita guardar la lata abierta en el frigorífico, ya que la comida puede desarrollar un sabor metálico. En su lugar, decántalo en otro recipiente.
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